SER MUJER

Resulta que existe un vínculo entre mi ciclo menstrual y el proceso interno, llamado ansiedad. Cosa que le pasa a todas la mujeres pero siento que en especial a todas aquellas mucho más sensibles y cambiantes, como lo son las piscianas (cambiantes como el océano). Es aquí donde se juntan todas las hormonas, estados de ánimo, culpabilidades, autocuidado entre muchas, muchas otras cosas.

Si ya de por sí, por pertenecer a esta sociedad (aquella que te dice que tienes que ser una súper mujer, tener un cuerpo escultural, trabajar para ser independiente, ser buena madre, buena esposa, buena hija, buena amiga, agréguese aquí infinitos estereotipos.) te obliga, te empuja, a lograr todo esto, haciendo de tu cuerpo, mente y espíritu una máquina destinada a producir y a tambalearse entre tantas presiones. Y nosotras como hijas de nuestras madres, las cuales también fueron criadas bajo estas ideas. Sufrimos los estragos, nada más ni nada menos, que en nuestro interior.

Dependiendo del ciclo en que te encuentres, vas a ver como tu cuerpo busca la forma de avisarte cuando está dando de más, sin recibir cosas esenciales como alimento sano, agua, movimiento, descanso, amor. Es por eso que cuando estás pre-menstrual se juntan todas esas ganas de llorar, lo que durante los días anteriores al ciclo no canalizaste, vienen esos dolores que te tumban a la cama,  o estás más irritable con el mínimo estímulo ( aguantaste demasiados enojos) y entre otras cosas, que para cada mujer serán diferentes.

No bastante con esto, la ansiedad se une a esta huelga interna, haciéndote sentir sobre todo en el ciclo pre- menstrual que tú no podrás salir nunca de este “problema”. Al estar más sensible, sientes más los síntomas y es entonces donde te sientes más frustrada, creyendo erróneamente que han aumentado.

He ahí la importancia de saber como mujer, con ansiedad o sin ella, cuando son los mejores momentos durante el mes para realizar determinadas actividades. Tuve la oportunidad de chocar de casualidad con un blog, que te invita a conocerte a ti misma y a las cuatro mujeres que viven dentro de ti, se llama el camino rubí. Más allá de lo que puedas leer te invito a prestar atención a la única persona que te acompañará el resto de tu vida, TÚ 

ABRAZO

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