Hambre

Hace poco escuchaba uno de los podcast de Ana Arizmendi, psicóloga de la alimentación, en su página te ayuda a descubrir la relación que tienes con la comida. Lo que más me gusta es su mensaje, guiado al autocuidado y al autoconocimiento (si tiene problemas con lo relacionado a alimentación, tiene publicaciones muy recomendadas).

Uno de los podcast, llamado “5 súper alimentos” , en el cual no habla de la maca ni de la chía, como bien lo dice ella, sino de estos cinco, que te resumo a continuación:

1. Contacto físico: A través del contacto físico, el cerebro libera oxitocina, que le hace frente al cortisol, el cual surge por el estrés. Un elevado nivel de cortisol en la sangre favorece en mucho al almacenamiento de grasa corporal y aumento de colesterol.  Es el contacto físico el que nos  ayuda a sentirnos seguros, reconfortados, sensaciones muchas veces buscadas en la comida.

Podemos nutrirnos de contacto físico tomando de las manos a alguien, acurrucándote con toda persona, dándote o recibiendo masajes,  mediante las relaciones sexuales, cosquillas, como también con el autoerotismo.

contacto

2. Silencio: Nos permite ser y estar en el momento presente. Sin estímulos externos, para poder sentir el ruido interno, que normalmente no notamos, el cual puede abrumar en un inicio, pero conforme te permitas estar solo contigo aquí y ahora, le estarás brindando a tu cuerpo y mente, descanso (casi o más que una siesta) ¿Cómo saber que necesitamos si ni siquiera nos escuchamos? Si nos detuviéramos a hacer una pausa al sentir esa hambre, esa sensación de vacío, no sería llenado con comida, sino estando con nosotros mismos en silencio.

Nos nutrimos con silencio dándonos momentos de silencio al iniciar y terminar el día, sin tecnología cerca, haciendo  retiros, realiza actividades cotidianas en silencio, ir a paseos, hacer pausas de silencio a lo largo del día.

silencio

3. La risa: Antídoto contra el estrés, liberan endorfinas un neurotransmisor que disminuyen la ansiedad, ayuda a que nos sintamos en calma, relaja el cuerpo, fortalece el sistema inmunológico, libera la tensión muscular, aumenta nuestro nivel de energía.

Para nutrirnos de risa podemos ver y escuchar comedia, tomar las cosas con humor, practicar yoga de la risa, jugar con niños y mascotas (jugar más en general) riendo con chistes y bromas.

risa

4. Placer: ¿Con qué frecuencia haces aquello que disfrutas? Realizar intencionalmente dichas actividades, provoca que se liberen una serie de sustancias bioquímicas, produciendo bienestar, ayudando a dormir mejor, relajando los músculos, regulando el apetito y la saciedad, aumentan el apetito sexual, además nos ponen en un estado sereno y tranquilo. Dejar la productividad de lado para hacer algo solo por el gusto de hacerlo, sin esperar un resultado en específico.

Para nutrirnos de placer debemos comenzar a incluir actividades que nos produzcan placer, y hacerlo con frecuencia. También podemos empezar a  disfrutar de las cosas que ya haces, no es lo mismo tomar un café a prisa que disfrutar de su aroma, color, temperatura, de esta manera se pueden realizar  muchas otras actividades. Por ello pon atención a las cosas que ya haces y entrégate completamente a esa experiencia. Además puedes intentar probar cosas nuevas, nuevos sabores u olores.

placer

5. Dormir: Mediante una buena calidad de sueño, se favorece a la realización de muchas funciones físicas y psíquicas que nos ayudan a mantenernos en equilibrio. El cansancio físico, no se remedia con café ni comiendo azúcar, cuando lo que tu cuerpo está pidiendo una siesta o darte una pausa.

Para nutrirnos de un buen sueño, se recomienda dormir entre 6 a 9 horas diarias, en total oscuridad, reduciendo lo más posible los estímulos externos conforme se acerque la hora de descansar, además podemos diseñar un ritual de sueño que nos ayude a relajarnos, así como cenar una hora antes de ir a la cama.

nap

Como verás, no es nada que encuentres empaquetado detrás de una vitrina, su costo es prácticamente nulo. Si tienes un tiempo siguiendo su página, comprenderás que la idea que promueve, es que el cuerpo tiene hambre no solo de alimentos, sino también de seguridad, amor, afecto, contacto con la naturaleza, silencio, entre otros. Pero como no prestamos atención a nuestro cuerpo, automáticamente comemos (muchas veces de una manera poco saludable) con tal de darle satisfacción inmediata o calmar esa sensación de hambre.

¿Y tú, incluyes estos alimentos en tu vida? 

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