Tranquila

Durante el periodo de recuperación, en mi experiencia, logré identificar algunas de las razones por las que la ansiedad llegó a mi vida. Después de pensar ¿qué podría haber sucedido, si  llevaba una vida bastante tranquila? Era una persona que no le gustaban los problemas, porque simplemente no me gustan las discusiones, decir lo que me molesta ¿Para qué? Al rato me pasaba, y seguro me ahorraba debatir mis ideas con otra persona.

Tampoco me gustaban las emociones demasiado fuertes, dígase por ejemplo, la ira al punto de golpear a alguien o la tristeza que te lleva a llorar desgarradamente. Y no pienso que ahora eso sea totalmente justificado, a lo que me refiero es la manera como evitaba cualquier tipo de situación que pudiera desencadenar algo así.

Continuando con mi idea de vida perfecta. Estaba el disfrutar de mi soledad, encerrada en mi cuarto, sin relacionarme más que con las personas con las que hablar era absolutamente necesario, así no lastimaba a nadie y nadie me lastimaba a mí.

Bueno que más puedo decir, me consideraba como una chica tímida, callada, amable (muy amable), siempre tenía una sonrisa en la boca. Muy pocas personas me habían visto mal, y de seguro hubiera muerto de la vergüenza de saber que alguien me imaginaba fuera de control.

Sumado a eso, me esforzaba en el colegio, era una chica muy aplicada. No me gustaba beber en exceso, ni desvelarme por las noches. Así que, concluiremos que era una chica “tranquila”.

Tranquila. Casi así como un muerto en su ataúd. Si aún no entiendes mi punto, te lo pondré así. ¡NO ESTABA VIVIENDO! me esforzaba tanto por cuidar esa idea de chica tranquila, que mi vida llegaba a ser monótona y aburrida, el espacio donde me desenvolvía se estaba reduciendo cada vez más. Y llegó la ansiedad… ¡Bendita sea!

Gracias a ella puedo atreverme a decir lo que me molesta y  ahorrarme disgustos, sí, pero por conversar las cosas y solucionarlas, no por tragarme el coraje.

Me hizo más humana, ahora puedo llorar y enojarme, sabiendo que es una emoción de ese momento y de esa experiencia en específico, que es parte de la vida, y no siempre estaré triste, también estaré emocionada o explotando de risa.

En cuanto a las personas y el daño emocional que puedan hacerme, me mostró que cada persona es un mundo, y que siempre tendrán algo que me permitirá conocerme y crecer como ser humano. ¡Ah! Y que no soy tímida. Soy una chica que le gusta empezar una conversación de la nada y a veces no. Ni soy tan amable. Soy libre de elegir. Tengo días malos, y no tengo que fingir estar bien.

Pero sobretodo aprendí que habían personas a mi alrededor que me amaban, aún en mi momento más vulnerable. Como también muchas cosas que me ilusionaban y que me encantaría intentar hacer realidad, pero para eso debía atreverme a vivir.

¿Y tú, te atreves? 

 

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